Carretera Interoceánica: Una nueva oportunidad para la Región Tacna

Por Marco A Alvarez
18 de Septiembre de 2005, Tacna, Perú

Los sueños y esperanzas de millones de pobladores de la amazonía andina de 3 países hermanos, Perú, Bolivia y Brasil están próximos a convertirse en realidad. La semana pasada, los presidentes de Brasil (Luis Inácio Lula da Silva), Perú (Alejandro Toledo Manrique) y Bolivia (Eduardo Rodríguez), se reunieron en Puerto Maldonado para dar inicio a la construcción de la tan esperada, y promocionada, Carretera Interoceánica. Ésta importante obra debe tener un impacto preponderante en el desarrollo de regiones postergadas por muchos años en nuestro país.

El sur peruano, principalmente en su lado oriental, tiene la oportunidad de atraer los beneficios que serán forjados a mediano plazo. Sin embargo, son los gobiernos regionales y locales quienes tienen en sus manos la responsabilidad directa de obtenerlos. Basta analizar los eventos paralelos que vienen ocurriendo en Brasil para sentir cómo los tentáculos más distantes y pobres del enorme vecino ya se ponen a trabajar intensamente (colectivamente y con proyección al futuro) para aprovechar al máximo la futura integración.

El Itamaraty (Ministerio de Relaciones Exteriores) prevé un costo estimado de 700 millones de dólares para la obra, de los cuales el Brasil financia 420 millones (más de la mitad) a través del Programa de Financiamiento de la Exportación (atención a las intenciones de nuestro vecino). El resto de los recursos proviene de la CAF (Corporación Andina de Fomento) y del Gobierno Peruano. Grandes empresas brasileras ya están instalándose al margen de la vía interoceánica, llamados por la gran potencialidad que puede representar para la región del Acre. Algunas proyectan implantar fábricas de cemento en el lado peruano (en el lado brasilero no se dispone de piedra suficiente para atender la demanda), y no debe sorprender que muchas de ellas levanten sus empresas para industrializar y/o agregar valor a productos agrícolas y pecuarios.

El secretario de Inversiones Estratégicas del Ministerio de Planeamiento (un ministerio-ejemplo que debería ser copiado en el Perú), Ariel Peres, explicó que la logística de integración por el lado brasilero ocupa dos rutas principales. La primera por la BR 364 (carretera en el centro oeste brasilero) que pasa por Campo Grande (capital del estado de Mato Grosso do Sul), Cuiabá (capital del estado de Mato Grosso), Porto Velho (capital del estado de Rondônia), Rio Branco (capital del estado de Acre) y finalmente Assis Brasil en la frontera con el Perú, los cuales no son estados muy ricos ni necesariamente industrializados en el contexto brasilero, sin embargo, poseen un potencial agropecuario de cifras realmente astronómicas. La segunda va de Manaus, en el corazón de la amazonía y capital del estado de Amazonas, hasta Porto Velho, por la Hidrovía sobre el Río Madeira, de donde sigue hasta Rio Branco y Assis Brasil por vía terrestre, donde predomina la explotación de madera y los productos manufacturados provenientes de la Zona Franca de Manaus.

Ciertamente, el interés que domina los dólares brasileros es el potencial exportador de las regiones afectadas en el Brasil por la nueva vía, es decir, carne y derivados, madera y especialmente granos (soya). También se espera una gran afluencia de productos peruanos, principalmente hidrobiológicos y fertilizantes. Históricamente, la frontera con Perú (así como casi la totalidad del territorio al norte del Brasil) se ha caracterizado por tener una bajísima tasa demográfica y poseer una pésima distribución de renta, que favorece a unos pocos hacendados ricos. El estado de Acre, considerado el último hito de la malla vial y fronterizo con Perú, tendrá por fin su salida para mercados de otros países, y muy probablemente continentes. El senador por Acre, Sebastião Viana espera a corto plazo, tener un movimiento de US$ 1,000,000,000.00 (mil millones) a lo largo de la vía, el cual actualmente asciende a irrisorios US$ 8,000,000.00 (ocho millones).

Los escenarios que se avecinan deben traer consigo un abanico de opciones económicas y culturales prácticamente ilimitadas, obligando desde ya, a que gobierno y sociedad deban pensar prospectivamente, y prepararse para nuevos tiempos y desafíos. Es muy necesario recordar que no apenas una pequeña porción de la sociedad (los ricos de siempre) deba ser beneficiada, se debe planificar la participación de nuestra región de manera que se puedan disminuir las brechas sociales y tener como objetivo común la democratización de los dividendos.

Tacna como región, actualmente no se caracteriza por tener un parque industrial coherente con su localización geopolítica, todavía no explotamos nuestras potencialidades como debería ser. Un estudio serio sobre la oferta actual descubriría la amarga realidad de la economía regional, incapaz de agregarle valor a las cadenas productivas, que paradójicamente son promocionadas hasta el cansancio. Insertar nuestra región en el mercado internacional todavía es un sueño. Las relaciones comerciales entre países y/o regiones no son gobernadas por el azar, solamente consiguen éxito aquellos más preparados y seguramente con mayor tecnología. Decir que tendremos bienestar por exportar materia prima (orégano, aceitunas, minerales, etc.) sin ningún valor agregado es exagerado. Desde la conquista española somos tradicionales exportadores de materia prima y seguimos pobres. Algo anda mal no?

De continuar así, la inserción en los escenarios futuros es cada vez más utópica. La integración con Brasil está a poco tiempo de concretizarse, pero eso no resuelve nuestras dolencias. La posible venida de capitales chinos tampoco lo hará. Se necesita financiamiento a proyectos audaces e innovadores, principalmente en lo que se refiere a educación e investigación científica. Nuestra región demanda urgentemente un trabajo competente y estratégico en la planificación de las inversiones, considerando todavía, los beneficios generados por la minería y la zona franca. Una vez más somos testigos del trabajo serio y planificado que nuestros vecinos llevan adelante. Es una nueva oportunidad, y prácticamente una de las últimas para mostrar que realmente queremos ser mejores.

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