Tacna: Lecciones del presente para un futuro mejor

Por Marco A Alvarez
31 de Octubre de 2005, Tacna, Perú

El resultado del referendo, principalmente en Tacna, es un fiel reflejo de la situación política y social que atravesamos. Un rotundo fracaso acompañado de decenas de millones de soles despilfarrados por la incapacidad de hacer bien las cosas. Es responsable directo el Consejo Nacional de Descentralización, cuyo presidente Luis Thais, ya en los días previos al referendo daba señales de desespero al recorrer el país levantando la bandera del SI abiertamente cuando su función debería ser la de informar apenas. Evidentemente, las lecciones de la sesión parlamentaria y el resultado del referendo así como de todos los hechos que ocurrieron los últimos días son vastas para la población tacneña, y a seguir intentaré apuntar algunas de las más visibles:

1) El sistema político partidario actual se puede considerar nocivo para las intenciones descentralistas tanto del gobierno central, como de las iniciativas que puedan surgir al interior del país. Es nítida la estructura centralista de los partidos políticos, basta ver cuantos presidentes regionales abdican de sus iniciativas regionales para cumplir las órdenes de Lima, una vez que las grandes decisiones partidarias son tomadas en Lima y con intereses centralistas;

2) La sociedad como un todo debe reflexionar cuanto a su función en la gestión del desarrollo. La responsabilidad es compartida, no es apenas de los políticos de turno. La falta de participación ciudadana los días previos al referendo fue notoria. ¿Queremos vivir en una sociedad moderna, justa y con riqueza? Entonces debemos aceptar que el cambio es de actitudes, de ejemplos y de respeto hacia nuestros semejantes. Dejemos de lado los egoísmos, la viveza criolla (cuanto daño nos hace esto), la mezquindad, el inmediatismo. Estos males no son exclusividad de los políticos, es de la gran mayoría de la sociedad. Es necesario recuperar los valores e iniciar una gran inversión social dando el buen ejemplo a nuestros hijos y también a nuestros políticos. Veamos: ¿cuántos tocan sus bocinas todo el día? Esta pequeña y cotidiana actitud es una tremenda falta de respeto hacia los transeúntes. ¿Cuántas empresas transportan pasajeros en vehículos convertidos? Peor aún, cómo el dueño de una empresa de transportes puede triplicar el costo de sus pasajes para aprovecharse de la gente? No puedo creer que estos señores puedan mirar a sus hijos y sentirse orgullosos de sus actos. No puedo concebir que estos mismos señores salgan a reclamarle al gobierno por algunos centavos de aumento del combustible o algún justo pago del SOAT. Acá la culpa es de las personas. Es necesaria una reflexión individual;

3) Los gobiernos local y regional en Tacna, carecen de profesionales competentes. Es penoso revisar las páginas Web de cada institución y ver el nivel de los proyectos que se implementan. Es muy triste saber que hay dinero, y no se sabe aprovechar para dar los primeros pasos que nos lleven al desarrollo. Muy equivocadamente los gobiernos trabajan en obras que, a pesar de importantes, no son la solución a nuestros problemas, ni mucho menos la certeza del futuro bienestar social. Faltan visionarios en el gobierno, faltan verdaderas políticas regionales formalizadas en documentos para asegurar su continuidad por los próximos gobiernos, falta preocupación con los recursos humanos, con el conocimiento. No sorprende, que en el mes de noviembre la región no tenga muchos de sus proyectos aprobados, pues, claramente no entienden los principales conceptos de desarrollo económico y social, principalmente en el contexto de los tiempos de hoy. La situación es precaria realmente. La lección es aprender a votar, identificar aquellos que realmente poseen propuestas viables y duraderas. No se debe decir “todos los políticos son iguales”. Alguien asumirá el poder, es imperativo saber escoger a los más capacitados, e inclusive motivar a los buenos profesionales (que deben existir) para que sean candidatos;

4) En nuestra región también debemos reflexionar cuanto a los verdaderos impactos del perfil de la economía local. La importación de vehículos usados, de ropa usada y de tantos otros desechos asiáticos es realmente nociva para todos. La discusión banal en el congreso sobre si el motor o el combustible son más culpables de la contaminación es absolutamente sin sentido, los impactos van mucho más allá. La verdad de las cosas es que manteniendo estas actividades creamos y reforzamos la cultura del segundo uso, la cultura de la informalidad, de la piratería, de la compra y venta de productos desechables. No es difícil entender porque no tenemos productos de calidad, un buen cine, un buen shopping center, o productos nuevos oriundos de la industria nacional. Yo me pregunto ¿Para que se gradúan los ingenieros en Tacna si es que las políticas regionales son orientadas para no necesitarlos? No hay investigación, no hay industrias, no hay promoción de trabajo digno. Observemos la misma construcción civil donde muchos prefieren equivocadamente hacer el trabajo con albañiles. Es que la cultura de la informalidad impera. También observemos la realidad de muchas zonas francas por el mundo, que son realmente industriales, por ejemplo la de Manaus (Brasil) (http://www.suframa.gov.br/) exporta casi 2 mil millones de dólares. ¿Porque será? Porque allá importa la educación, porque allá la gente trabaja seriamente, porque existe planificación y la cooperación. Una vez el Sr. Santiago Terrazas me respondió “Allá es otra realidad”. Pues si, exactamente por eso, ahora bien, ¿porqué acá no adoptamos esos modelos? ¿Que impide iniciar los trabajos para desarrollar correctamente nuestra economía? Yo les puedo garantizar que no es con las obras que hoy se vienen realizando, ni mucho menos con las promesas de las inversiones chinas. El desarrollo es NUESTRO, quien tiene que trabajar somos nosotros, no los chinos. Señores, si queremos ser grandes, debemos cambiar radicalmente nuestros paradigmas.

En fin, entre estas y otras, debemos ser concientes y llevar en serio las lecciones del presente para así poder enrumbar positivamente hacia un futuro próspero e igualitario.

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