Los damnificados de Evo

Por Sergio Muñoz Bata
Extraído de El Nuevo Herald

Es difícil precisar quién ha sido el más perjudicado por las palabras y las obras de Evo Morales, pero en la lista de damnificados habría que incluir a Luiz Inácio Lula da Silva, a José Luis Rodríguez Zapatero, al gobierno estadounidense y, sobre todo, al infortunado pueblo boliviano.

Evo ha traicionado a Lula, su más poderoso aliado en la región, al mandar al ejército a apropiarse de las instalaciones petroleras brasileñas en territorio boliviano y acusar sin pruebas a la empresa estatal PETROBRAS de actuar ilegal e inconstitucionalmente. De un solo golpe, Morales ha desbaratado la tesis de la política exterior brasileña proyectando a Lula como el líder capaz de moderar las intemperancias de la izquierda delirante latinoamericana encabezada por Fidel Castro y sus prolongaciones mecánicas Hugo Chávez y Morales.

A Zapatero, el otro líder de la izquierda moderada que se pensó podría moderar las intemperancias de los tres alegres compadres, no le ha ido mejor. Hace apenas unos días que el líder de la oposición española, Mariano Rajoy, le zarandeó en el parlamento español, acusándole de practicar una política exterior que es imperceptible en Cuba y es incapaz de defender las inversiones españolas en la Venezuela de Chávez y la Bolivia de Morales.

Si bien las nacionalizaciones no le afectan directamente, el rumbo que Morales ha tomado en la conducción de su país no deja de ser problemático para Estados Unidos sobre todo porque ejemplifica una paradoja de muy difícil resolución. Dólar por dólar, Estados Unidos es el mayor donante que Bolivia jamás ha tenido y nunca ha logrado un mínimo de reconocimiento por su generosa ayuda. Desde hace décadas, Estados Unidos dona unos $100 millones de dólares anuales a Bolivia para proyectos de infraestructura como electrificación, construcción de carreteras y de clínicas de salud. Así como proyectos para beneficio de los pequeños negocios y para fortalecer el sistema de justicia local. A pesar de esta ayuda real, la percepción en Bolivia es que el dinero norteamericano se destina a la erradicación de programas relacionados al tráfico de estupefacientes.

Cuba y Venezuela, que apenas han prometido invertir en Bolivia unos $130 millones construyendo estaciones de radio, ofreciendo becas a trabajadores de salud pública y desplazando a doctores cubanos y a técnicos petroleros venezolanos por todo el país, ya se han ganado el agradecimiento de la población.

España, Brasil y Estados Unidos sobrevivirán esta crisis boliviana sin mayores cicatrices. Los verdaderos damnificados por las palabras y las obras de Evo son los bolivianos, que podrían perder el apoyo de quienes más los ayudan.

El proyecto de país que Evo propone parte de la ficción de que Cuba es una democracia. Le consta, ha dicho, porque él ha visto con sus propios ojos como votan los cubanos manzana por manzana. A Evo no le preocupa que Fidel lleve más de 40 años en el poder y nadie pueda contender contra él. No le importa que en la isla no se permitan los partidos políticos de oposición, que no haya separación de poderes ni libertad de expresión ni de prensa ni respeto a la propiedad privada.

¿Será que la aspiración de los bolivianos que votaron por Evo para presidente es vivir como viven los cubanos, oprimidos económica y políticamente, o simplemente se equivocaron y recién ahora empezarán a percatarse del error que cometieron?

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