El Perú le dijo NO! a Chávez

Por Marco A Alvarez
05 de Junio de 2006, Logan, UT, Estados Unidos

Prácticamente está todo decidido. El candidato Alan García es reconocido mundialmente como el ganador de la segunda vuelta electoral en el Perú. Un día antes de las elecciones la prensa internacional consideraba éstas elecciones como una de las más importantes ya ocurridas en el contexto de la política sudamericana. Y es que el Perú es estratégico para los intereses hegemónicos de Chávez. Si Humala vencía, Venezuela extendía su influencia hacia un país geopolíticamente importante.

Durante la noche del domingo escuchando radio 1160 vía Internet, fui testigo de una llamada de un ciudadano con notado acento venezolano (negándose a decir su nacionalidad) incitando a los humalistas a protestar contra un fraude electoral. La suciedad con la que juega Caracas es evidente (la administración de Toledo debió expulsar la gran cantidad de venezolanos que ingresaron al Perú). Me dolía en el alma saber que Humala, al servicio de venezolanos que nos quieren gobernar, era la única esperanza de millones de peruanos para acabar con la postergación y la pobreza generada por las malas administraciones pasadas (incluida la de García) y el populismo/militarismo de décadas anteriores. Así como deploro los métodos de Humala y sus venezolanos, respeto y creo ser el momento de llevar a serio el mensaje de los pobres del país que ingenuamente vieron en Humala la alternativa viable para el progreso. Por otro lado, es muy saludable también, a pesar de estas aisladas manifestaciones radicales, observar el correcto comportamiento de la población peruana en la segunda vuelta. La cantidad de votos nulos/blancos es hasta el momento menor que la primera vuelta (bajó de 16% a 8%) y todo el proceso se llevó a cabo en orden y paz.

Sobre los resultados, Alan García ganó las elecciones por errores substanciales de Ollanta Humala. El inocultable apoyo material, moral y económico de Chávez acabó mermando la escalada humalista, donde García hábilmente supo provocarlo, haciéndolo caer en disparatadas intromisiones que hirieron la dignidad de todos los peruanos. El voto que recibió el APRA no fue a favor de García, pero sí un rechazo hacia las intenciones de Chávez en el Perú, el cual creyó que este país es como Bolivia. Otro error que terminó sepultando a Humala fue su vergonzosa participación en el debate presidencial, donde increíblemente llegó atrasado por 20 minutos y culpó infantilmente a los seguidores apristas, como si la prensa no lo estuviese observando en su trayecto. La lectura es simple: para la segunda vuelta Humala cayó en muchas contradicciones y se enredó sólo, acusando a todo el mundo de su ineptitud. Los medios no inventaron nada, apenas contaron los errores de Humala y su gente. Al mismo tiempo, Humala no consideró en su campaña reforzar sus potencialidades (el sur peruano) para asegurar más votos. En la ciudad de Tacna, García creció aproximadamente 20%. Los contínuos errores de Humala-Chávez hicieron con que la población peruana, principalmente los indecisos y los votos de la derecha, escogiesen no entre Humala y García, y sí entre la continuidad de un sistema que tanta pobreza ha provocado ó el rechazo a los intentos “colonizadores” de Chávez respectivamente. La balanza se inclinó por mantener la soberanía nacional.

Es muy importante destacar el mensaje de la población en ésta segunda vuelta. Los votos por Humala provienen de los sectores más olvidados de nuestro país. En el fondo, el resentimiento y las expresiones matonescas con las que Humala conquistó votos, escondían la comprensible desilusión de millones de peruanos, que vieron a Humala como el único que los podía hacer cambiar el sistema que los ha postrado durante muchos años a vivir en condiciones inhumanas. De cada dos peruanos uno es pobre. El acceso a servicios básicos como agua, desagüe, buena educación, salud, entre otros todavía es una urgente necesidad en gran parte del país. Si cada corrupto cuando se lleva los millares de dólares a su cuenta pudiese sentir en carne propia cómo viven los pobres del país entendería el tamaño del horrendo crimen que comete.

Lamentablemente perdimos a nuestra mejor candidata a la presidencia debido al populista y tonto discurso contra la derecha, que ahora nos relegó a la incertidumbre del segundo gobierno de García. En el contexto actual, es cierto que la economía camina estable y el modelo macroeconómico es correcto. Toledo puso el tren a andar, ahora hace falta concentrar el gobierno en la solución de los problemas sociales que nos agobian. Hay recursos y crecimiento. Si el APRA preserva el modelo económico, posiciona el Perú como un país serio y estable, prioriza la educación, ciencia y tecnología y al mismo tiempo atiende las necesidades básicas de la población pobre nuestro querido país estará camino al desarrollo. Somos el tercer país más grande de Sudamérica con envidiables recursos. El camino a la prosperidad no debe ser tan complicado cuando se trabaja con seriedad.

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