Los misiles que van tras la órbita del satélite
Por Mauricio Carvallo
Extraido de El Mercurio
Una “comisión de evaluación de la propuesta EADS”, formada por el Ministerio de Defensa, decidirá, antes del 15 de julio, si compra el sistema satelital “Aurora” (un satélite propio de observación de la tTierra, el arriendo de un número indeterminado más, y el levantamiento de una estación de rastreo en la zona central de Chile) al consorcio European Aeronautic, Defense and Space Company.
“Las negociaciones están muy avanzadas, tenemos los fondos, el crédito blando de los proveedores, y necesitamos el satélite por múltiples razones civiles y militares”, dice un entendido.
Y justificó: “Un satélite propio da, desde el punto de vista de la Defensa, mayor dosis de libertad que comprar imágenes, como se hace hasta ahora. En caso de conflicto, las grandes potencias se declaran neutrales y cierran los accesos”.
Regía hasta el próximo 30 de junio la carta de intención firmada en enero por el entonces ministro de Defensa Jaime Ravinet. Pero el actual Gobierno solicitó dos semanas adicionales a la ministra de Defensa de Francia y ejecutivos de EADS Ariane (la sección encargada de poner el satélite en órbita), que acompañaron a Chile al Presidente Jacques Chirac.
Aunque el ítem se cargará a la Ley Reservada del Cobre (lo que obliga a una decisión unánime de las FF.AA.), el cálculo será muy estricto para evitar sorpresas, y. S se analizan diversas fórmulas para recuperar la inversión. El proceso de cálculo y negociación de los detalles finales recae en el subsecretario de Aviación, capitán de bandada (r) Raúl Vergara, (quien ya estaba en el tema con Ravinet). Es, apoyado por un pequeño grupo de teécnicos que trata de mantener en estricta reserva la información por los datos militares involucrados.
Las dudas planteadas inicialmente por el Ejército y la Armada (el satélite carece de radares para fijar blancos en la oscuridad) han sido amortiguadas por los 800 millones a mil millones de dólares adicionales que este año recibirán las FF.AA.
La cifra calculada por Ravinet para todo el proyecto fue de 40 millones de dólares (ver recuadro). Pero ahora se insinúa una cifra mayor en la propia Agencia Chilena del Espacio (ACE), el grupo asesor de la Presidencia en estas materias y que dirige el propio Vergara.
Secreto de Estado
El fabricante satelital israelí ImageSat - que ofreció un sistema similar al europeo sólo cuando no convenció a los chilenos de que era innecesario comprar el satélite- pidió un precio mucho mayor: 140 millones de dólares, lo que se transformó en la principal razón para rechazarlo.
Pero a los israelíes todavía les cuesta creer que el sistema satelital europeo “sólo” cueste 40 millones de dólares. Dicen que estlloo sólo sería posible si se descuentan anticipadamente hipotéticos servicios que prestaría el satélite. Por ejemplo, , como venta de imágenes, al Estado, a particulares y a otros países bajo su órbita.
Perú está en lo mismo. La decisión parece ya tomada en favor del consorcio francés, alemán, inglés y español, que además fabrica aviones y misiles. Pero el secreto se explica por las razones militares que siempre rodean al tema.
- No hay que ser muy despierto para entender que con un satélite de observación se puede hacer algo de inteligencia - dice un estrecho conocedor- . Sabemos que Perú quiere arrendar los servicios que nos ofrecieron los israelíes, y éstos nos advirtieron que es lo que pasaría si Chile no cerraba el negocio con ellos.
En la ACE se descartan fácilmente las críticas técnicas de científicos que fueron marginados de la información satelital, pero los cuestionamientos políticos y militares impactaron en esta pequeña oficina.
Tan pronto se fue Chirac, el diputado Jorge Burgos movilizó a otros dos colegas de la DC para enviar esta semana a Defensa un oficio pidiendo “un proceso transparente”. Explica: “No sabemos si es necesario gastar 40 millones de dólares para comprar el satélilote”. Según Burgos, “no hacemos juicio de valor o reproche respecto de hipotéticas situaciones de corrupción porque no tenemos idea de esto. Estamos dispuestos a la reserva enque anuncien secretamente lo militar, pero no entendemos por qué desconocemos los objetivos civiles y las alternativas financieras que rodean la compra”.
El vicepresidente de la Cámara pide que se informe públicamente. D de acuerdo con las recientes normas constitucionales, según las cuales el secreto de Estado es una excepción. “Si me dan una respuesta secreta voy a decir que no me sirve. Es buen argumento decir que un satélite propio dará más autonomía, pero quiero saber para qué. Fue más transparente la compra de los F-16 y de, los submarinos y las fragatas”.
El ingeniero satelital Héctor Gutiérrez, coordinador de la ACE, responde que, descontado el aspecto militar, existe transparencia: “Han sido informados todos quienes tienen que ser informados, y dentro de sus competencias. No hemos hecho una conferencia de prensa, por decirlo así, porque el tema no es simple y hemos ido quemando etapas”.
Informa que han trabajado en el tema - en forma reservada, claro- medio centenar de técnicos y que. Sólo la Agencia está formada por 14 personas, entre ellos cinco subsecretarios. “Hemos sido serios, focalizados. Hemos hablado con las autoridades académicas, privadas y públicas. Se realizó una encuesta a empresarios para captar la necesidad satelital, y en junio de 2005 (con el planteamiento de que se crearía una política espacial nacional) se enviaron 197 oficios a organismos públicos para que nos informaran para qué adquirían imágenes satelitales a otros países. Se han dado charlas a la Sofofa, universidades”..
Por su parte, los israelíes La tercera crítica, mantenida muy en reserva, es la más fuerte. Proviene de Israel, que reclaman ó que su propuesta no fue considerada o bien valorada (ver recuadro) e y que insisten en que no debe comprarse el satélite. Ellos presentaron sus argumentos con el visto bueno de su Ministerio de Defensa: dijeron que primero había que definir estratégicamente lo que necesita Chile, y sólo después establecer las alternativas de construcción y comerciales. Así De esta manera se estableció la diferencia más categórica entre ambas ofertas: mientras EADS parece privilegiar los aspectos civiles, ImageSat International, de Israel, planteó un sistema netamente militar. Las dudas planteadas inicialmente por el Ejército y la Armada (el satélite carece de radares para fijar blancos en la oscuridad) han sido amortiguadas por los 800 millones a mil millones de dólares adicionales que este año recibirán las FF.AA. COSTO DEL SATÉLITE EUROPEOLa carta de RavinetEn enero, con el visto bueno del Presidente Ricardo Lagos, el ministro de Defensa Jaime Ravinet firmó una carta de intención con los europeos que establecióe en 35 millones de euros (40 millones de dólares de la época, unos 42 millones actuales), el costo del sistema satelital chileno.
24 millones: construcción del satélite. 7 millones: lanzamiento y seguros. 4 millones: pago durante tres años por utilizar los cuatro satélites de EADS, mientras se construyae el ejemplar chileno.
Chile pagará, entre el 2010 y el 2016, un el crédito de EADS respaldado en la Ley del Cobre.
Se estableció que l La estación terrestre de telecomando se levantaríaá (por un valor de 10 millones de dólares) con offsset de la empresa norteamericana Lockhed-Martin por la compra de sus aviones F-16.
Mientras se construye el satélite, EADS adiestrará en Francia a una treintena de oficiales.
Además, se espera recolectar tres millones de dólares anuales con la venta de servicios al SII, SAG, Conaf y Servicio Nacional de Geología y Minería. A la vez, se ofrecería el servicio a privados, que compran unos 8 millones de dólares anuales de información satelital a Argentina y EE.UU.
EXPERTOS ISRAELÍES
Por qué no Seis consejos para no comprar el satélite
1) Sobreinversión. Esto, porque ImageSat International Ofreció habilitar, gratuitamente, la estación de Colina (ex NASA) para bajar las imágenes. Costo: dos millones 400 mil dólares al año por mil fotos a 2 mil 400 dólares cada una.
2) Obsolescencia Amarre por muchos años (hasta que el satélite tenga vigencia en el espacio) con una misma tecnología. Al arrendarlo, se reciben los últimos beneficios del mercado, y por lo tanto, desarrollo tecnológico.
3) Exceder los requerimientos. Se cubriría demasiado territorio (continentes alejados), perdiéndose capacidad. Como se compraría algo que sobraría, el costo no sería rentable.
4) La compra obliga a vender imágenes y así optar por un bando (¿Venezuela?) en la competencia internacional. No se puede ser neutral con un satélite espía.
5) Pérdida de capacidad militar . Las imágenes de Israel, más ligadas a la inteligencia, anticiparían eventos, al monitorear las capacidades adversarias para neutralizarlas en caso necesario. Esto evitaría, por paralización, un largo conflicto. Sería información disuasiva para el vecindario.
6) Precisión. Los submarinos Scorpene, los F-16 y las nuevas fragatas con misileras obligan a predefinir y priorizar los blancos que deben ser fijados por un satélite de inteligencia.


