¿Atorados por el crecimiento?

Por Pedro Pablo Kuczynski
De Diario Correo

Las cifras lo dicen: en los últimos doce meses las ventas de autos nuevos subieron en 50%, el consumo de electricidad +8%, de cemento +18%, de electrodomésticos +20%, etc. Todo esto es muy bueno, sobre todo cuando hay un auge de recursos para financiarlo, tanto en el sector privado como en el gobierno.
Pero no nos volvamos locos. Tenemos que pensar en el futuro, evitando un crecimiento desordenado, con infraestructura inadecuada, cuellos de botella por todos lados, excesiva concentración en Lima y contaminación galopante. Me preocupan en particular tres sectores, hoy muy relevantes en medio de las elecciones municipales: transporte urbano e interurbano, agua y desagüe, y el medio ambiente. En otro editorial nos ocuparemos del sector eléctrico.

1. Transporte. La situación del transporte en Lima y en el país en general es caótica. Cada semana se desbarranca un ómnibus, sepultando a diez o veinte infortunados: ¿se rompió la dirección?, ¿cedieron los frenos?, ¿se durmió el chofer?, ¿iba muy rápido? Nadie sabe y tampoco se divulgan los resultados de las investigaciones. El otro día, subiendo a La Molina, veo un camión sobrecargado de arena y piedras y le digo a mi compañero: “Toma distancia, se va a caer una piedra”; dicho y hecho, a los 10 segundos se cayó un pedrón en plena pista que nos hubiera podido matar si no hubiéramos sido prudentes. En todas las grandes ciudades hay combis y pequeños taxis blancos (traídos usados) que botan humo negro y que son manejados por tipos como vaqueros en el Far West. A todo esto le vamos a sumar 50,000 autos y camiones usados por año, más 30,000 a 35,000 nuevos. Es completamente insostenible. ¿Soluciones?:
a. Terminar la estéril disputa entre la Municipalidad de Lima y el MTC sobre quién se encarga de la inspección de vehículos. En una época de descentralización, es obvio que las grandes municipalidades provinciales deben encargarse, pero con una supervisión de estándares técnicos del MTC, el cual además debe inspeccionar todos los camiones y ómnibus interprovinciales.
b. No más importación subsidiada (con Impuesto Selectivo al Consumo menor) de autos usados y no más importación de camiones usados encima de dos años.
c. Acelerar el proyecto de corredores con buses a gas en Lima, diseñado hace tiempo, y destrabar el proyecto del tren eléctrico –que obviamente requiere una licitación internacional y un subsidio anual–, ganará el constructor que ofrezca la mejor combinación de precio y financiación y ganará el operador (concesionario) que demande el subsidio menor. El sistema de grandes corredores se debe aplicar en las principales ciudades.

2. Agua y desagüe. Este tema amerita varios editoriales, que seguirán en el futuro. Aquí nos limitamos a las consecuencias del auge de la construcción, sobre todo de departamentos. Un ejemplo, hay dos cuadras en la frontera de San Isidro y Magdalena (llamémoslas Falso Paquisha, porque unos dicen que son de San Isidro y otros de Magdalena) que hace dos años tenían un solo edificio; hoy hay ocho. Donde había 50 familias, en uno o dos años, cuando todo esté terminado, habrá 400 familias. ¿Cómo podrá Sedapal, con sus tuberías maestras de desagüe diseñadas en otra época para otras necesidades, enfrentar esta demanda? Mientras tanto, el Interceptor Norte, el gran desagüe de Lima, el cual objetamos en el MEF porque no incluía planta de tratamiento, sigue sentado allí, inutilizado, sin perspectivas de una planta de tratamiento.
¿Solución? Hacer una cuenta de lo que necesita Sedapal y las otras empresas de servicio de agua, suponiendo un reajuste razonable de tarifas y la cobertura de necesidades básicas (incluyendo el tratamiento de agua negras), y ver qué alternativas hay para financiar esas necesidades en un plazo prudente de cinco a ocho años. La respuesta, sin duda, será que una parte de las necesidades se tendrá que financiar con recursos privados, llámese concesiones, contratos de inversión u otra cosa.

3. Medio ambiente. La contaminación no sólo es un tema de Lima. Por ejemplo, el norte del Perú tiene uno de los índices más altos de cáncer estomacal en el mundo. ¿Razón? El alto contenido de arsénico en el agua por diversas razones ambientales. Lima tiene un alto índice de bronquitis y enfermedades pulmonares causados por la contaminación de polvo, emisiones de vehículos y humos industriales.

Las autoridades que supervisan la contaminación no tienen verdadera autoridad legal. Eso se debe modificar dándole -como lo sugiere un libro reciente del Banco Mundial- a una autoridad independiente, desligada de los sectores de la producción, poderes y recursos reales para supervisar todo lo relacionado con contaminación, obviamente cuidando no interferir con procesos productivos legítimos y limpios. El gran peligro en estas cosas es el extremismo: de un lado, leyes demasiado complicadas y rígidas, que no se pueden aplicar pero espantan a la inversión, y, del otro, pragmatismo sin principios rectores. Pocos países han logrado un equilibro razonable entre proteger el medio ambiente y evitar un aparato burocrático rígido y caprichoso. ¿Podremos intentarlo en el Perú?

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