Integración regional y tensiones internas
Editorial de El Clarín
El proyecto de corredor bioceánico para unir los puertos de Iquique, Arica y Santos a través de una carretera por el Altiplano, y las iniciativas de complementación energética anunciadas por los presidentes reunidos en las cumbres de La Paz y Montevideo en los últimos días, muestran una voluntad de responder conjuntamente a los conflictos entre intereses nacionales por el aprovechamiento de los recursos naturales, el abastecimiento energético y los diferendos territoriales.
Los acuerdos firmados entre Bolivia, Brasil y Chile incluyen el trazado de un corredor para unir los océanos Pacífico y Atlántico que permitirá incrementar el comercio intra-regional y facilitar el acceso a otros mercados. Además, Brasil compromete el restablecimiento de las inversiones petrolíferas y gasíferas en Bolivia. El impacto para Bolivia es notorio al permitir una salida al mar, principal reclamo frente a Chile. Y para Chile también, ya que le abre las puertas al abastecimiento de gas que tanto precisa. La propia presencia de la presidente Bachelet en Bolivia es un avance en el camino del entendimiento entre los dos países, que mantienen el antiguo diferendo y aún siguen sin tener relaciones normales.
Lula y Bachelet han dado además un importante respaldo al presidente Evo Morales, en medio de las graves tensiones políticas que afectan a Bolivia, a partir de la virtual desobediencia civil planteada desde los estados más ricos, con epicentro en Santa Cruz de la Sierra. Se plantea, de este modo, una estrategia superadora del conflicto entre intereses contrapuestos -locales, regionales y nacionales- al incluir a estos en un juego cooperativo del cual todos pueden resultar beneficiados. Avanzar hacia una nueva matriz energética y concretar obras de infraestructura que vinculen a los países coloca además a las respuestas oficiales un paso más adelante respecto de la retórica de la integración.
Los anuncios de las recientes cumbres presidenciales en La Paz y Montevideo sobre proyectos de infraestructura a escala regional muestran una visión estratégica para encarar la solución de conflictos entre intereses nacionales y la cuestión energética.


