Por un cambio de mentalidad y de matriz energética

Editorial de El Comercio

Enlace Original

Hay buenas noticias, como el descubrimiento de nuevas reservas de gas en la selva. Sin embargo, su explotación y puesta en marcha demorará todavía un poco. Mientras tanto, no somos autosuficientes y el precio internacional del petróleo bordea y sobrepasa los 100 dólares por barril.

Todo esto obliga al Gobierno a seguir financiando el llamado Fondo de Estabilización de los Precios de los Combustibles, a un ritmo de 50 millones de soles semanales, de modo que el alza no afecte al transportista ni al ciudadano de a pie, con todas las consecuencias que ello pudiera traer en la cadena de precios.

¿Pero hasta cuándo se podrá continuar con este sistema de subsidio que significa un forado al fisco, cuando los precios internacionales del petróleo no tienen por el momento visos de bajar?

Esta realidad obliga a cambios urgentes en los hábitos de consumo, los que involucran al Gobierno, a los transportistas y a los ciudadanos.

Ya el presidente de la República, Alan García, ha conminado a los usuarios a intensificar el consumo del gas natural como alternativa para combatir el alza del petróleo. Se trata de un combustible más barato, más limpio y el que no tenemos que importar, pues poseemos reservas en volúmenes considerables para transformar la matriz energética.

De eso se trata, principalmente: de renovar gradualmente la maquinaria industrial (en una reconversión industrial más urgente necesaria si queremos aumentar la productividad de carta al TLC) y el parque automotor, para usar cada vez más motores impulsados con gas natural. Ello debiera redundar en un notable ahorro de divisas y en la mejora de la competitividad y del medio ambiente.

Al efecto es positivo que el Gobierno haya anunciado la rebaja del Impuesto Selectivo al Consumo para la compra de autos nuevos, gasolineros o a gas, así como el llamado bono chatarrero, que otorgaría entre US$1.000 y US$3.000 a los propietarios de vehículos diésel que quieran comprar un vehículo nuevo a gas natural. Este tipo de incentivos debe ser ampliado a otros rubros relacionados.

Con el mismo énfasis tiene que relanzarse los programas de distribución de gas natural a domicilio, lo que demanda la revisión de la normatividad legal para evitar que algunas municipalidades bloqueen este sistema. Es adecuado que se redoble n las medidas de seguridad, pero ello no debe llevarse al extremo de la inacción.

Los usuarios y consumidores de todo tipo, por tanto, tienen que asumir su responsabilidad en este cambio de matriz energética, que pasa por un cambio cultural para superar la primacía del petróleo y avanzar hacia el uso de energías limpias, como el gas natural u otras. Es también una manera de contribuir a la conservación del medio ambiente y asegurar el futuro de las próximas generaciones.

Vivimos un momento de cambios rápidos, que nos obligan a replantear y cuestionar paradigmas, como el del monopolio de la energía petrolera.

En todo caso, aparte del gas, hay otros recursos como la energía solar y eólica, en lo cual tenemos un gran potencial, aún a la espera de estudios e incentivos tributarios, que deben provenir necesariamente del Gobierno, para propiciar su uso masivo en nuestro país.

Leave a Reply