Un impacto nefasto

Por Aurelio Ochoa Alencastre para El Comercio

Resulta comprensible el nefasto impacto causado entre la población por esta noticia que ha remecido desde sus cimientos a la actual administración. Pero es cierta, también, la rápida respuesta gubernamental para tomar las acciones inmediatas que el caso requería.

Sin embargo, la repercusión no solo es en el ámbito local, sino también en el ambiente petrolero internacional. Ya era suficiente considerar injustamente a nuestro país como un territorio de alto riesgo geológico, por la carencia de descubrimientos de petróleo, debido a la ínfima perforación de pozos exploratorios, para ahora añadir el aspecto ético o moral respecto a subastas internacionales. No había necesidad de ninguna ‘gestión’ por parte de ningún acomedido comercial, pues las reglas de juego de aquel proceso eran muy claras. Ganaba el que ofrecía públicamente la mejor regalía. Al parecer, la poca experiencia de la empresa involucrada hizo que se dejara sorprender por mercaderes que siempre pululan alrededor de este tipo de convocatorias.

Aquella es una lección que debiera interiorizarse en la administración pública. Y en el caso concreto de la contratación petrolera, si eso ha ocurrido en una subasta pública, fácil podría inducir a muchos a imaginar lo que podría acontecer en las adjudicaciones directas (’a dedo’) de lotes petroleros. Por ello, a partir de la fecha debiera descartarse este último tipo de adjudicaciones donde la discrecionalidad del funcionario está latente.

Finalmente, se hace imprescindible que los directorios de empresas públicas sean nombrados por concursos similares a aquellos de los organismos reguladores.

Fuente: http://www.elcomercio.com.pe/edicionimpresa/Html/2008-10-07/un-impacto-nefasto.html

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