Hacia donde vamos?

Por Marco A. Alvarez
31 de Octubre de 2008

gobernacion Como era esperado, el Congreso peruano aprobó el proyecto de ley 02713, el cual deja más explicita la manera de distribuir el canon minero de compañias que explotan más de una circunscripción territorial. Desafortunadamente para Tacna, ésta modificatoria aún cuando coherente desde el punto de vista técnico, compromete directamente el presupuesto público para el 2009, al reducirlo abruptamente en más de 100 millones de dólares.

Según el Ministerio de Energía y Minas, el Canon Minero corresponde al 50% del impuesto a la renta pagado por las empresas mineras. En ese sentido, uno debe ser hidalgo en reconocer que la propuesta del ejecutivo aprobada ayer es ciertamente razonable bajo el contexto de la definición de Canon Minero. Sin embargo, hay otros elementos que tambiém merecen ser analizados.

Primeramente, el ejecutivo presenta ésta modificatoria debido a que la redacción anterior (ley 27506) dejaba espacios para la ambiguedad. Nótese que éste equívoco no es menor, puesto que sus repercusiones afectan ahora a 2 pueblos hermanos. Somos testigos hoy que una mala redacción, de la cual Tacna no es responsable, trajo consigo un costo político, económico y social bastante considerable.

Al mismo tiempo, la región Tacna se verá privada de una considerable suma de dinero que venía a mejorar la infraestructura necesaria para reactivar la economía. El presupuesto para el 2009 se ve comprometido, y es aquí donde la clase política debe negociar para encontrar una solución que pueda reparar el daño causado con la reducción de los ingresos.

Lamentablemente, tanto los congresistas de la región como el presidente regional no fueron capaces de capitalizar éstos elementos en beneficios reales. Evidenciando una pésima coordinación así como falta de dominio sobre el asunto, las participaciones públicas de los líderes regionales terminaron exacerbando a la población, que convirtió a la ciudad de Tacna en un pandemonium el día de ayer.

El liderazgo político inconsistente complementado con la indignación popular fueron el punto de partida para que el pueblo, abiertamente manipulado, atente contra sí mismo. Destrucción del patrimonio público y privado, recortes de suministro de agua, provocaciones en el consulado chileno y en la frontera internacional, saqueos, vandalismo, entre otros, coparon las redacciones nacionales e internacionales. Un día de vergüenza en la que otrora derrochó heroísmo y dignidad.

Ante estos lamentables hechos, debe enfatizarse que las riendas del desarrollo regional no pueden estar en manos de políticos que además de su incompetencia incitan a la rebeldía y la convulsión social. Sin transgredir los límites de la dignidad, fue y aún es posible sentar una posición firme que defienda los intereses de Tacna, donde se conciban alternativas que garanticen un desarrollo sostenible.

Ante este panorama, una estrategia plausible podría tener como objetivo conseguir el compromiso del ejecutivo, que habilite a Tacna a expandir su frontera agrícola, industrial y turística de manera agresiva. Se pueden negociar incentivos en el marco legal y tributario que coloquen a Tacna a la vanguardia de la inversión nacional e internacional generando empleo y bienestar. También se puede luchar por acelerar al máximo la puesta en marcha de proyectos de envergadura en infraestructura y producción energética. Ese es el camino certero para un desarrollo integral. La minería es pasajera.

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